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Sistemas de certificación como garantes de calidad

Por: María Fernanda Aguirre, directora ejecutiva de Chile Green Building Council.

La búsqueda de la solución de cómo mejorar las condiciones del parque residencial, tanto nuevo como existente, ha generado oportunidades que se han materializado en forma de políticas e iniciativas que buscan a través de estrategias e indicadores de sustentabilidad, mejorar el desempeño de proyectos habitacionales.

Hace unas pocas semanas, se hizo el lanzamiento del “Caso de Negocio LEED® en Latinoamérica” que muestra datos concretos del impacto de esta certificación internacional a 15 años de su presencia en la región, entregando datos como el costo adicional de un edificio certificado, que en promedio es de 1,42% y de payback que no excede de los seis años.

Asimismo, desde el 2019, Chile GBC publica trimestralmente los Reportes de Construcción Sustentable, en donde desglosamos los números de proyectos registrados y certificados en Chile -y Latinoamérica- para sistemas nacionales e internacionales, varios de estos aplicables al sector residencial como es el caso de LEED® que en su v4.1 aplica a distintas tipologías de viviendas, volviéndose mucho más flexible sin sacrificar exigencia; EDGE® desarrollado por la IFC del Banco Mundial y que cuenta con su primer proyecto certificado en Chile, y la Certificación de Vivienda Sustentable, herramienta del Ministerio de Vivienda y Urbanismo.

En el caso especifico de LEED® Chile, actualmente, cuenta con casi 50 proyectos entre registrados y certificados en distintas versiones de la certificación, posicionando a nuestro país como uno de los lideres Latinoamericanos en proyectos residenciales sostenibles.

La importancia de los sistemas de certificación es que son estructuras que permiten evaluar y calificar a través de indicadores la implementación de distintas estrategias de sustentabilidad y certificar a través de una tercera parte independiente, que el proyecto se ha diseñado, construido y opera de acuerdo con los requerimientos de los programas de certificación, los que siempre tienen requerimientos por sobre la norma.

Los proyectos residenciales certificados, no solo garantizan la optimización en el uso de recursos energéticos e hídricos, en el caso de LEED® y la CVS, además ponen énfasis en la selección inteligente del sitio, requiriendo que se emplacen en zonas cercanas a transporte alternativo, ciclovías y servicios, adicionalmente, variables de iluminación, confort térmico y acústico, ventilación adecuada y materiales de baja toxicidad. Tienen un impacto positivo en el bienestar de quienes habitan estos espacios.

Lo mencionado, se relaciona directamente con la disminución de enfermedades crónicas, tanto físicas como mentales, y en un contexto como el actual, donde la crisis global de salud ha dejado en evidencia las graves falencias de la infraestructura habitacional y carencias de viviendas en Chile. El incentivar y democratizar este tipo de herramientas va en beneficio de las personas, contribuyendo a que el habitar, se lleve a cabo en condiciones ambiental y socialmente responsables.

 

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